lunes, 10 de septiembre de 2018

MIS PIES.           PATRICIA JIMENEZ



I

Son diferentes necesarios

Caminantes chuecos

calzando dispares

se sostienen a duras penas

con la ayuda de un loco imaginario

que les construyó

una torre de aluminio

  y dos portátiles andamios



Mis pies

no siempre se vieron diferentes

Dejaron de crecer cuando

un virulento mal los atacó

dejándolos casi muertos



Todos corrían desde Caracas hasta New York

buscando cómo volverlos a la vida

Olvidaron sus nombres

Comenzaron a desconocerse

y el izquierdo se creyó en deber de crecer

más grande que el otro



A veces se sentían tan solos

porque en su disparidad

quedaban encerrados

fuera de un mundo

que les incomprendía



Mis pies

aprendieron a caminar

en baños de parafina ó aguas calientes

molidos a fuerza a veces

pero amados con abrazos en cada final



Y para sorpresa de los Titulados

dieron sus primeros pasos a los tres años

nuevamente



Agridulce niñez de soledades

abandonos involuntarios

y reencuentros con los pies de familia



II

Los años pasaron y mis pies aprendieron

los sones del amor y bailaron

Otros piececitos vinieron

buscando sus propios caminos

aprendieron a aceptar

los inevitables cambios

las grandes diferencias



Muchos otros pies pasaron

de todos los largos y anchos imaginados

vinieron a conocer las variantes de los calzados

que se hacían para caminos de lodo y piedra

ó senderos de suave verdor y quietud



III

Mis pies

como todo

fueron cambiando



El izquierdo se hizo rudo

Aprendió a sostenerse con la firmeza

de una columna de árboles vueltos poesía

y los latidos de un corazón

ciego sordo y mudo

a los noticieros nocturnos



A veces los calambres lo amarran al dolor

y a cuchilladas le recuerda

que su compadre derecho

le puede dar un poco de balance

si se le amarra un taco de a pulgada

para que abandone las ganas de volar



Mi pie derecho es flojo

Vagabundo de profesión

que siempre busca el acurruco

entre cobijas con pelos de oveja

y algodón entretejido

Por eso el zapato zurdo

casi siempre está sucio

con el barro mojado de esperanzas

azuzado por una voz

que perdió la vergüenza

y quedó desnuda al filo de la tarde



Mi lengua harta de tonos abruptos

les cantó sin desatino

que la mansedumbre de las masas 

 esas que se aturden con ser o no ser diversas

es solo un obstáculo más

para ser baila'o

con o sin ayuda

hasta el día en que la Barca

los cruce al otro lado del río

Pjc, 4 set 14.





Desde mi libertad.


Soy consciente de que las situaciones individuales de las personas que padecimos la pandemia de la polio son muy diferentes y nuestras experiencias vitales, diversas también en cuanto a obstáculos, sufrimientos, oportunidades y demás circunstancias. 
En la mayoría de los casos, la infancia de muchos de nosotros es muy similar: origen humilde, largas estancias en aquellos hospitales de " campaña", intervenciones quirúrgicas en las que fuimos conejillos de India, dolorosos períodos de rehabilitación para conseguir el movimiento del miembro reconstruido, no siempre con el éxito postoperatorio deseado, etc.

Más tarde, cuando ya parecía que lo peor había pasado, aparece el SPP con los resultados que todos conocemos.

Sin embargo, tanto en la etapa infantil como en la actual, cada persona ha reaccionado ante su discapacidad de distinta manera. 
Y desde aquí y desde mi libertad quiero reivindicar la mía. 
La polio hasta el día de hoy no ha representado ningún tipo de tragedia ni drama en mi existencia.

No me ha impedido llevar una vida plena si bien es cierto que algunas actividades me estuvieron vetadas. Pero esto le ocurre a todo el mundo, tenga o no polio. No ha sido impedimento para acceder a la cultura y ejercer una profesión en la que he disfrutado mucho. No ha acabado con mi interés y mi curiosidad por el mundo que me rodea. 
No ha conseguido que el rencor, el odio o la amargura hayan anidado en mi alma. Ya estos sentimientos abundan demasiado en la sociedad para que yo además sume mi porción. 

Como cualquier otro ser humano con polio y sin ella, he tenido y tengo momentos felices y otros de tristeza. 

Jamás me he considerado ni víctima ni heroína de mis circunstancias. Tanto es así que de la misma manera que rechazo la lástima o la solidaridad mal entendidas, tampoco me gusta que me pongan de ejemplo ni admiren " mi fortaleza, mi fuerza de voluntad"o cualquier otra cualidad parecida.

Soy un ser humano como cualquier otro, con unas épocas mejores y otras peores, con sus virtudes, sus defectos y sus miserias, sólo que entre éstas últimas no ha entrado jamás el víctimismo.

Sólo me indignan las injusticias y, entre ellas, está la que sufren todos aquellos compañeros a los que se les negó la vacuna porque se negaba la pandemia. 

Tampoco fue mi caso porque como he comentado otras veces, el mismo año en que el doctor Salk dio a conocer su descubrimiento, la polio ya compartía mi infancia.

Así que, aunque a algunos os parezca una ilusa ni siquiera me veo como una persona enferma.
Soy una persona con discapacidad física y punto.

MARÍA JOSÉ RAMOS MESA




SUSANA MARIA, JULIO CESAR Y QUIEN ESCRIBE......




Susana María, Julio Cesar y quien escribe, tomamos polio en 1954:los dichos de mi madre, teníamos todo el cuerpo tieso como una tabla, ( mi hermana Susana falleció casi de inmediato, pues le tomó las vías respiratorias),somos oriundos de un pueblito (en aquel momento) llamado Federación en la provincia de Entre Ríos de Argentina. Nos trasladan a Paraná capital de la provincia donde durante dos meses nos hicieron despertar los músculos con trozos de frazada puestos con agua muy caliente. Como fomentos, allí mi mami estuvo en la lucha por Julio y por mi...Nos llevan a Buenos Aires donde ya se implementaban tratamientos recuperatorios, dada la gran epidemia ,había miles de casos y allí nos quedamos 4 largos años, sin familiares cerca. Mi madre tuvo que volver al pueblo ya que tenía más hijos que criar. Pasados los 4 años nos dieron el alta con ortesis y un bastón. No me quejo, tampoco la escuché a ella quejarse a pesar que le tocó la peor parte...(uno como madre no quiere ver ni un resfrío en sus hijos y ella luchó por dos hijos con secuelas de este flagelo de la poliomielitis, había que comprar ortesis a medida que crecíamos. Y todo el esfuerzo que implica a una familia de muy escasos recursos. Crecimos a los ponchazos, fuimos al colegio, trabajamos, desde muy jóvenes pudimos abrirnos paso en la vida, formamos familia tuvimos hijos y evolucionamos con ansias de progreso. Lamentablemente a mi hermanito lo mataron para robarle y hace 8 años soy la única de los tres SOBREVIVIENTE!

A causa de la polio no tengo muchas operaciones (rodilla a los 17 años, y cadera a los 40 de la pierna izquierda, que fue la afectada).

No me gusta quedarme en el lamento y soy optimista por naturaleza...este raconto es necesario para testimonio ...pero me gusta compartir las cosas hermosas que me dió la vida, un esposo, tres hijos, 15 nietos y 8 bisnietos..enviudé joven a los 46 años y hace 7 que tengo mi par! alguien con quien comparto momentos y achaques.

Estoy muy ilusionada y esperanzada en el Congreso que se hará en Buenos Aires ya que nos hacen falta más médicos, de todas las disciplinas capacitados si bien no tengo los síntomas del Sindrome Post Polio...puede esperarme a la vuelta de la esquina..me informo y me preparo para la segunda batalla.

MARIA RAFAELA GONZALEZ

miércoles, 29 de agosto de 2018

LAS VICTIMAS DEL FRANQUISMO – VIOLETA FLORES RUIZ
Las víctimas del franquismo lamentablemente no son sólo los muertos.
Cuando volvemos la vista atrás comprobamos como "el holocausto español " tal como lo definió el historiador Paul Preston sigue ahí.
La recuperación de la Memoria Histórica es un movimiento socio-cultural nacido en el seno de la sociedad civil para divulgar la historia de la lucha contra el franquismo y sus protagonistas. Se trata de hacer justicia, de buscar la verdad y de recuperar los referentes necesarios para luchar por los derechos humanos, la libertad y la justicia social. Una justicia reparadora tanto en lo moral como en lo material para resarcir a todas esas víctimas en una mínima parte de todo su sufrimiento. La Memoria Histórica es algo más q la búsqueda de un familiar desaparecido, el logro de una pensión para un ex preso político o la excavación de una fosa común. 

El balance q los historiadores hacen de las víctimas muchas de ellas actualmente vivas q el franquismo fue dejando con su sistema represivo donde no tenían cabida los derechos humanos es estremecedor; más de 30.000 bebés robados en las cárceles de mujeres republicanas, incalculables trabajadores esclavizados un sin fin de estudiantes y activistas asesinados, miles de maestros depurados y miles también de personas del colectivo LGTBI, fueron juzgadas y condenadas como vagos, maleantes y peligrosos recibiendo severas torturas y durísimos castigos sin ninguna compasion, nadie sabe cuántos de ellos tuvieron q exiliarse o q incluso llegaron a suicidarse.
La dictadura dejó un largo etcétera de agravios durante sus 40 largos años de control y dominio.

Y entre todos ellos, estamos los afectados de poliomielitis.
Sí, nosotros también somos víctimas del franquismo.
En la actualidad se estima q en España somos 300.000 las víctimas de personas con secuelas de polio. 

Jonas Salk, descubrió la vacuna q consiguió erradicarlo casi en su totalidad en 1955 distribuyéndose gratis y de forma masiva en la mayoría de naciones occidentales, excepto en España q por las características de la dictadura franquista y las luchas internas entre las distintas facciones del poder, hizo especialmente sangrante dicha privación.

La primera etapa de vacunación en España tendría q haberse iniciado al menos en 1956 pero no fue así. La existencia de dicha vacuna se silenció y solo estuvo disponible para las clases económicamente privilegiadas y a las familias afines al régimen q no afrontó la epidemia hasta 1964, pasaron 8 o 9 años q innecesariamente dejaron los hospitales literalmente sembrados de contagios.
2000 niños inocentes fallecieron y el resto quedamos con graves secuelas de por vida.

Nunca existió continuidad en las campañas de vacunación ni tampoco información fidedigna, mintieron vilmente sobre la epidemia y la eficacia de la vacuna cuando en ese momento estaba ya más q demostrada especulando por interés económico. El régimen incapaz de reaccionar utilizó como estrategia ocultar los casos existentes y negar la mayor hablando en su lugar con el mayor desprecio de "niños enfermizos" sin más. 

No querían afrontar tamaño problema ya q estaban muy ocupados despilfarrando el dinero q saqueaban a una población masacrada para construir el famoso "Valle de los Caídos ".

Los médicos de la época con la mejor intención hicieron cuanto pudieron, aun así son numerosos los testimonios de infancias robadas y traumáticas atrapadas durante años en hospitales alejados de sus familiares en pulmones de acero (máquinas necesarias para poder respirar), de dolorosas intervenciones quirúrgicas, cuerpos forrados de hierros y una durísima rehabilitación destinada a fortalecer nuestros débiles músculos ante una mínima posibilidad de andar. No cabe duda q tanto esfuerzo y tesón forjó nuestro particular carácter y éste si q es fuerte.

Aprendimos a vivir en un permanente estado de superación (será verdad eso de q no hay mal q por bien no venga). La mayoría de nosotros somos unos "vividores y gastones" en el más amplio sentido de la palabra ya q nos encanta disfrutar de la vida y nunca mejor dicho la gastamos a toda pastilla y a marchas forzadas.

Bajo este lema, la gran mayoría fuimos capaces de desarrollar una vida digna, plena y feliz en todos los sentidos por encima de nuestras dificultades y limitaciones. Nosotros aún sin saberlo fuimos pioneros en España en la lucha por los derechos de los discapacitados salvando toda clase de barreras, las peores las mentales: prejuicios, estigmas, estereotipos y toda clase de  discriminación o marginalización. 
El virus afortunadamente es pasado no así sus secuelas y grado de afectación q ahora rondando la cincuentena nos sorprende con otro golpe poniéndonos una vez más a prueba y ¡ZAS! de repente nos explota la aparición del Síndrome Postpolio arrebatándonos las fuerzas q quedan en unos cuerpos ya cansados y machacados. Los médicos actuales por falta de formación y sobre todo de interés saben muy poco acerca de su existencia a pesar de estar reconocido por la OMS desde 2004. 

Vivimos en una democracia de bajo nivel q cuida poco a sus ciudadanos y en la sistemáticamente se deniegan incapacidades absolutamente acreditadas y legítimas, otorgando en el mejor de los casos miserables pensiones. 

En cuanto a las prótesis ortopédicas y otras ayudas técnicas tan imprescindibles para el desarrollo de las actividades de nuestra vida diaria, solo es una vergüenza más y otro de los innumerables despropósitos con q humillarnos ante la obligación de tener q abonar por adelantado un abusivo coste para poder adquirirlas, algo q lamentablemente no está al alcance de todos. Con suerte si la Seguridad Social no anda peor q nosotros q ya es decir, al cabo de varios meses y después de pasarnos media vida perdidos de la ceca a la meca realizando trámites en una burocracia absurda q exige un sinfín de informes médicos para certificar la veracidad de unos hechos demostrados y más q evidentes sobre nuestro lamentable estado de salud no vayamos a ser nosotros quiénes defraudemos a la Seguridad Social, al Gobierno y a la Nación. 

Así pues volvemos a toparnos con la falta de escrúpulos de un sistema político carente de ética al q no solo no le importamos sino q además molestamos ya q no le resulta nada rentable destinar recursos para la investigación. 

Volviendo de ésta forma al inicio de la epidemia en la época del régimen donde todo se negaba y ocultaba en favor de intereses económicos. 

Por todo lo expuesto y por mucho más, los supervivientes de polio somos parte de la Memoria Histórica de este país y también nosotros tenemos derecho a q se nos haga justicia, a q se nos oiga, se nos reconozca y sobre todo q se nos atienda adecuadamente por parte de la comunidad médica.

Respecto a la exhumación o no de los restos de Franco, sinceramente me importa UNA MIERDA.
El colmo de tanto infortunio fue enterarme por TV hace unos días de como su famoso yerno el Marqués de Villaverde aprovechando q era médico utilizó los pulmones de acero que tantas vidas inocentes salvaron para evadir un gran capital manchado de sangre y mucho dolor.
A pesar de no caracterizarme por ser una mujer vengativa ni rencorosa, en este caso Maldigo a Franco por todos sus crímenes de Lesa Humanidad y a toda su puta casta.
PD: no me erijo en portavoz de nadie. Solo yo soy responsable de todo cuanto siento, pienso y expreso 
Violeta




TODA UNA VIDA LUCHANDO... - EDUARDO ACEVEDO



Aún quedamos unos miles en España, aquellos que sobrevivimos a la epidemia, pero que fuimos matriculados por la gracia del régimen aquel para realizar el difícil curso de vivir la vida en inferioridad de condiciones.
Todos hemos aprobado la asignatura "Coraje", pero a veces las piedras del camino son tan grandes que no podemos sortearlas con nuestros maltrechos cuerpos.
Solo buscamos un poco de justicia, somos tan víctimas como esos que buscan en las cunetas, tal vez más, puesto que aquellos dejaron de sufrir mientras que nosotros comenzamos ha hacerlo, e incluso hoy seguimos, ya muy cansados, pero luchando, todos y cada uno de los días de nuestra existencia. Y si se nos olvida que somos diferentes, siempre hay alguien que se ocupa de despertarnos.
Se retrasó la vacunación por una simple cuestión de orgullo ante el resto del mundo, los hijos del régimen no se contagiaban, así pues se ordenó negar los casos, esconderlos en los años cruciales, todos somos del 55 al 63.
No quisiera marcharme sin haber hecho pagar al Estado esa negligencia, da igual que ya no esté quien la cometió, el Estado es el mismo, el que no me perdona impuestos ni pecados.
Quiero ser resarcido, con todo el colectivo infectado, todos y cada uno. ¿Se puede valorar económicamente una vida de lucha en inferioridad de condiciones? Seguramente no, pero al menos que no nos hagan ahora, además, la faena de pagarnos una mísera pensión.
Porque no, compañeros de penurias, no nos permiten ni jubilarnos. No tenemos esa enfermedad profesional por la que jubilan parcialmente a miles, que cobran pensión y trabajan en otra profesión. Nosotros no, "porque ya lo teníamos" no lo hemos adquirido "lo teníamos".
Estamos en tierra de nadie, olvidados y cada vez más mermados en número.
El mundo está previsto para que los humanos caminen por él con cuatro miembros en perfectas condiciones de funcionamiento, y además muy competitivo. He notado que había mucha más concienciación en mi juventud que ahora, los chavales te miran como si fueras un mutante de uno de sus juegos, para ellos no eres real.
Lo penoso es cuando vas a una entrevista de trabajo, ahí no son chavales sino profesionales de la imagen impecable y buena presencia ante todo, pero claro, ¿a qué cojo o manco le sienta bien un traje?
En definitiva que decidimos todos avanzar arrastrando el peso que nos tocó llevar, y sin perder el coraje lo conseguimos, pero entonces nos enteramos que a muchos de nosotros... ¡zas! nos golpea de nuevo, el dichoso virus parece decidido a volver para rematarnos.
Y entonces ya no sabes si tu coraje se tambalea y es la rabia la que te mueve, o la resignación la que te postra. Pero llegados a este extremo os pido no rendiros, debemos demostrar que el alma de una persona con vida difícil es especialmente fuerte.
Tanto si odia como si ama lo hará con más fuerza, pero sobre todo si comprende lo hará mejor. Seguro que todos nosotros en el último suspiro consciente pensaremos en el o los miembros afectados, yo personalmente pienso sonreír.
Pero dejemos a un lado las sensiblerías que no hay tiempo para ello, vamos a organizar la demanda, vamos a intentarlo de nuevo, con más fuerza esta vez.
Sabemos que en Europa están tirando constantemente a los gobiernos españoles porque aquí no se hacen las cosas debidamente, es un país de poco respeto en general, de poco obrar justo. Vayamos unidos a por el reconocimiento, que frene el olvido al que estamos abocados si no hacemos nada y sobre todo que nos ayuden de una vez a llevar algo que tiene culpable.




lunes, 9 de julio de 2018

LA CULPA

Antes  de la polio......


Cuando hago una ojeada atrás, cientos de imágenes y gestos se funden con aquel sentimiento de frustración y mi casi seguridad de que la culpa era de ella. La quería con la intensidad de una niña que ha pasado años de hospital idealizándola, mirándola con la seguridad que ella emanaba hacia mí. La había creído pero el milagro de mi redención no se había dado y ahí estaba yo, en plena adolescencia arrastrando mi cojera.

Solo aquellos que son diferentes, en la diferencia que marca una discapacidad, pueden comprender la sensación del rechazo, que tus amigas de siempre no quieran que salgas con ellas porque si tú eres coja puede que a ellas las tomen por tontas y así es muy difícil ligar y tu escondes tu dolor, te sientes sola y aunque la única incondicional sea tu madre, hay algo que no, porque de ella es la culpa.

La desilusión aumenta cuando te enamoras de verdad y aquel a quien amas solo desea tu amistad porque no puede presentar a los suyos una novia que cojea. Y vas sumando y sabes o intuyes que solo tres gotas en un terrón de azúcar marcaron la diferencia entre la novia no coja y tú, dichoso terrón de azúcar ¿Por qué no te lo dio?

Mi madre siempre me explicaba la misma versión cuando yo insidiosamente le preguntaba, su respuesta era la misma:

-       -  Don Pedro (el medico) me dijo que era peligroso vacunarte, que era más fácil coger la polio con vacuna…..

Yo no la creía, durante años creí que era su excusa que no quería asumir ni un ápice de su responsabilidad, porque en nuestro caso a diferencia de muchos hogares españoles de la época, nos podíamos pagar una iguala, podíamos pagar algún especialista y seguro que se podían pagar las diez pesetas que valía la vacuna.

Por una vacuna ¡por una jodida vacuna! Que marcaba la diferencia entre los niños nacidos antes de 1963 y los nacidos después y a mí me tocó la china. Sé que nací sana pero que al igual que 35.000 niños españoles más tuve que arrastrar mi pierna mala y con suerte porque fui de las que tuvimos menos secuelas.

Durante años no la creí no sé si este hecho, el de mi incredulidad y la correspondiente culpabilización hacia ella marcaron de alguna forma nuestra relación de madre e hija, supongo que durante unos años, porque de alguna forma todo lo vivido en el hospital (hecho de la que también la culpaba) marcaron un antes y un después. Ella siempre decía que cuando me dejo en el hospital yo era una niña traviesa pero dulce, mi salida dos años después habían hecho de mí una persona rebelde, exigente y contestona.

La seguí culpabilizando cuando decidí quedarme embarazada con solo diecisiete y yo sentía que no respondía a mis necesidades, sin tener en cuenta su gran decepción para una mujer de aquel tiempo. Mi hija seria todo aquello que yo no fui para ella, la amaría intensamente, la comprendería, la escucharía pero sobre todo no dejaría de vacunarla, porque claro yo era mucho más responsable de lo que ella fue……

El hecho de tener un marido que me quería en exclusiva tampoco ayudaba, la baja autoestima del maltratador psicológico crece recordando constantemente la diferencia: yo era coja y el a pesar de eso estaba conmigo, punto. Por otro lado este tipo de personas intentan mantenerte alejada de los tuyos, ese fue mi caso, cuando alguien preguntaba porque yo cojeaba el respondía por mí:

-      -   Su madre que no la vacuno y encima la llevo a visitar a otra niña con polio (esto último juro que no sé de dónde lo saco)

Era una cantinela constante que me alejaba aún más y que me impedía ver que bastante culpable se debía sentir por ella sola.

El tiempo pasa, tus hijos crean unos lazos indestructibles con los abuelos y tu dejas ese amor florecer, precisamente porque no quieres que tu historia entorpezca. Mi separación del padre de mis hijos ayudo mucho a resituarlo todo. Mi posterior pareja me enseñó a ver el lado bueno de mi madre ya que la suya lo había abandonado bastantes veces de pequeño. Detalles como el que mi madre al marchar me preparara unos bocadillos y zumos o los múltiples detalles que tenía con nosotros cuando íbamos a su casa para el eran de una inmensa riqueza.
Y se invierten los papeles y un día eres tú la que cuidas de tu madre, la que batallas porque tome su medicación, la que pasa horas hablando sobre miles de cosas que no le explicarías a nadie pero a ella si porque es tu madre, y ya no hay culpas.

Siempre digo que todo lo malo tiene su lado bueno y es lo que me paso a mi cuando supe que sufría el Síndrome Post Polio, fue algo que nunca pude compartir con mi madre ya que ella ya vivía en el lado oscuro de la demencia, pero mejor así, no hubiera podido resistir ver ni un ápice de culpabilidad en su rostro.

El Síndrome Post Polio lleva por añadidura, en muchos casos, la búsqueda y el encuentro con otros que vivieron casi lo mismo que tu: en otras ciudades, en otros hospitales…..miles de niños no vacunados o vacunados con vacunas en mal estado enfrentándonos solos al dolor de las operaciones y la rehabilitación. En mi caso el dolor de las operaciones era compensado por el rostro amoroso de mi madre que aparecía allí cual milagro para llenarme de atenciones. De las imágenes de felicidad que guardo de mi infancia esas son las mejores. Miles de historias similares o aún más duras si caben, niños que se enfrentaron hasta a treinta operaciones y quince años de hospitalización, niños que caminaban cual robots cubiertos de hierros hasta el cuello. Niños a los que hacían caer para que se levantaran arrastrando sus hierros, niños que se hicieron adultos en un hospital del que nunca saldrían…..Hay de todo pero la constancia, el espíritu de superación y la posterior capacidad de resiliencia parecieron compensarlo todo.

En mi búsqueda obtuve respuestas y entre estas respuestas supe que mi madre nunca me mintió, no me vacunaron porque el régimen dictatorial de Franco negó una epidemia que entre 1955 a 1963 (años en los que ya existía la vacuna Salk) se llevó la vida de casi 2.000 niños dejando con secuelas más o menos graves a otros 15.000. En plena disputa entre los militares que controlaban la Dirección General de Sanidad y los falangistas que gestionaban el Seguro Obligatorio de Enfermedad por llevarse el gato al agua de lo que sería la sanidad del país, miles de familias españolas no podían costearse una iguala medica ni tenían sanidad pública y mientras se gastaban millones de pesetas en el gran monumento de Franco (el Valle de los Caídos era construido por los presos republicanos encarcelados) los niños españoles caían como chinches porque el gobierno español no quiso costear el precio de la vacuna no habiendo suficiente con eso se negó la eficacia de la vacuna (corría la voz de que era peligroso ponerla) y se negaba la pandemia.

Mi escrito, el de mi culpa traspasada a mi madre que es la misma culpa que ha acompañado durante su vida a miles de niños polio, viene a cuanto a que por fin se están destapando documentos que dan fidelidad a la epidemia de polio y a la falta de pulmones de acero (los médicos habían de decidir que niños vivían y cuales no podían entrar en un pulmón de acero cosa que los condenaba a morir, pero es que la cantidad de pulmones era mínima para tal avalancha de casos), digo que mi escrito viene al caso de ver la respuesta de una compañera polio a quien en su defensa acérrima del régimen (aún hoy en día), le impide ver la parte oscura de nuestra historia que es una parte de la memoria histórica de nuestro país, nos guste o no nos guste Franco y sus secuaces sembraron el terror y llegaron a la cima de los asesinos, por lo que hicieron y por lo que dejaron de hacer…….

Me imagino a mi madre, recorriendo el camino de Madrid a Membrilla en la Sepulvedana y dejándome allí en aquel hospital tétrico, veo sin ver el dinero que se ahorraba escrupulosamente de la economía familiar, para poder dar un billete de mil que abriera la puerta del hospital a mi madre fuera del horario de visitas. Y puedo imaginar sus tardes de domingo sin salir, porque en un pueblo de la Mancha profunda no hubiera estado bien visto que ella hubiera salido ni de paseo teniendo a su hija en un hospital a tantos kilómetros de allí. Y con los años puedo sentir su dolor y parte de esa culpa que yo me encargaba de recordarle con cada uno de mis gestos de insolente adolescente.

No fue tu culpa mama, tampoco fue la mía……..

Con la polio después de una sesión de rehabilitación con mi hermana Mari.....



lunes, 2 de julio de 2018

SI NO HUBIERA QUEDADO COJA  - CONCHI MARTINEZ IBARRA
Si no hubiera quedado coja sería muy diferente. Si no me hubiera dado la polio a los 6 meses no hubiera sido yo. Tal vez no hubiera sabido lo que es el acoso escolar, lo que es recibir burlas por la calle, no hubiera sabido lo que es que te violen y te maltraten, lo que es sufrir dolores continuos o miles de cosas más que se quedan en mí. Pero si no me hubiera quedado coja sería muy diferente. Si no hubiera me hubiera dado la polimielitis aun vacunada hubiera sido yo. Tal vez no hubiera sabido lo que es valorar las pequeñas cosas, el no ver una limitación en cosas banales como mucha gente las ve, el relativizar y ver como absurdos la mayoría de problemas del primer mundo, el ser consciente de la importancia del cuidado mental, de mirar la realidad con gafas positivas o saber lo crucial que es intentar vivir cada día sonriendo por ser una afortunada de haber nacido en un país en el que no me han quemado en un ritual, por poder ducharme con agua caliente, por tener un techo donde vivir, y, además, ser de esos pocos humanos que encima ha tenido la suerte de poder estudiar. Ojalá hubiera tenido la oportunidad de no ser coja, sí, pero, ante la duda me quedo conmigo misma, con esa que tiene una pierna mas pequeña que otra muchas cicatrices en su cuerpo de operaciones la mayoría innecesarias, pero que se siente una afortunada de que cuando estuvo ingresada encontró compañeros que luchaban por la misma causa, de tener una vida más o menos llena, y sobre todo siempre tiene una gran sonrisa.
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